El Clásico del pasado sábado en el Camp Nou será ya para siempre uno de los que recordaré con más cariño de los muchos que ya he tenido el gusto (y el disgusto en otros casos) de vivir. En cuanto a fútbol, seguramente no ha sido el más vistoso de la historia. Lo reconozco. Pero ha sido uno de los más decisivos que he presenciado.
Después de perder la friolera de 6 puntos de ventaja en poco más de un mes, el Real Madrid tenía que ir a ganar la liga al Camp Nou. Muchos, entre los que me encuentro, nos hubiesemos conformado con el empate para salir del estadio del eterno rival con la misma diferencia con la que habíamos entrado. Pero he de reconocer que ahora esto no sabe igual. Si hubiesemos empatado, en Barcelona se habrían hartado de decir que el Madrid iría primero pero que no era capaz de derrotar a los blaugrana a nivel particular. Esto ahora sabe mejor. No hay excusas. El Madrid le ha ganado la liga y la partida al Barcelona con todo merecimiento y sin "peros" que valgan.
Y si, creo que la Liga está ganada. No se trata de prepotencia, se trata de números. Quedan 12 puntos en juego y el Madrid tiene 7 de renta. Tendría que pasar lo que no ha pasado en todo el año para que a los blancos se les escapara este campeonato. Poco probable. Hasta Guardiola en rueda de prensa dió la liga por perdida (esta vez más sinceramente en mi opinión que otras veces cuando quedaba un mundo y se hartaba de decir que era "imposible". El famoso "no la guanyarem" que nadie se creía).
Mourinho, C. Ronaldo y compañía se han cobrado la deuda que el madridismo tenía pendiente desde aquel 2 de mayo de 2009 en el que la bandera blaugrana coronó la tribuna más alta del Bernabéu con un 2-6 que dolió y que supuso el comienzo de los mejores años de la historia del eterno rival. Ese día, el Barcelona tenía que ir a ganar la liga al Bernabéu. El Madrid estaba en plena remontada y, si ganaba, se ponían a 2 puntos del entonces líder y le metía el miedo en el cuerpo a la culerada después de una liga que se podía haber ganado mucho antes.
Seguro que la situación les suena. Solo que, esta vez, los protagonistas de la historia han cambiado los papeles. El Madrid tuvo que ir a ganar la liga a Barcelona... y la ganó. 1-2, frenada en seco de la remontada rival y liga pérdida para el mismo. Vestuario muy tocado después de la derrota y la sensación de que los problemas empiezan a aparecer en el rival y que todo son buenas noticias en el bando ganador. ¿Cambio de ciclo? Es pronto para decirlo. Pero que algo está cambiando, lo ve hasta el más ciego de los hombres.
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