viernes, 30 de marzo de 2012

Fútbol y verdades

Normalmente dejo siempre un tiempo más o menos razonable entre una entrada del blog y otra. Hoy no he podido resistirme a volver a escribir por dos temas que me obligan a ello.

El primero, el partidazo de Europa League disputado ayer en Gelserkinchen, estadio del Schalke 04 alemán, donde juega ese ETERNO 7 del madridismo llamado D. Raúl González Blanco que, junto al resto de su equipo, se enfrentó al mejor Athletic de Bilbao que un servidor ha visto en sus 26 años de vida. Vaya por delante que nunca fui un fiel devoto de la "yihad raulista" como otros. Es más, fuí de los que critiqué a Raúl con dureza en sus últimos años en el Madrid cuando estaba claro que ya no estaba al nivel de un club tan exigente como lo es el de Chamartín. A día de hoy, sigo pensando que la marcha del 7 le vino bien al Real Madrid para renovarse y acabar con su "vieja" guardia.

Pero, con todo y con eso, anoche no pude hacer nada más que levantarme del sofá y aplaudir a este señor del fútbol. Y alegrarme por él. La lección de como se juega a esto que dió Raúl en la noche de ayer con 34 años a sus espaldas (35 en el mes de junio) siendo el mejor de su equipo y poniendo contra las cuerdas, repito, al mejor Bilbao que yo he visto nunca, demuestran la profesionalidad, el hambre y el amor que tiene por este deporte este señor de los pies a la cabeza. ¡Bravo ETERNO!. Tu equipo ayer perdería por 2-4, pero de no haber sido por tu casta, tu coraje y tu fútbol no dudo que el Bilbao hubiera acabado ganando mucho más fácil. Recordaste al mejor Raúl en el Madrid (o, a mi al menos, me lo recordaste).

Esta parte ya escrita es la que la atribuyo a la palabra "Fútbol" que adorna el título de mi entrada. La de "Verdades" se la dejo a la rueda de prensa que hoy ha ofrecido Jose Mourinho en Valdebebas en la previa del partido de liga que los enfrentará a Osasuna este fin de semana. Pongo textualmente lo dicho por el técnico portugués en referencia a la polémica "ley del silencio" que se impusó en el vestuario después del pésimo arbitraje sufrido en el campo del Villarreal hace 2 jornadas:

"Voy a explicar lo que pasó. Temporada pasada, semifinales de Champions. Acaba el partido, salimos a hablar con el corazón abierto... Y nos matásteis. Esta temporada, partido de Copa (se refiere al duelo ante el Barça). Hemos salido, criticado al árbitro, hemos abierto el corazón... y nos matásteis. En Villarreal, tras lo que pasó, decidimos entre todos no hablar para no equivocarnos. Pensábamos que lo íbamos a hacer bien, para no crear lío, pero nos habéis matado también. El problema es vuestro. Tenéis que decidir si queréis que salgamos y hablemos sinceramente o si queréis que nos callamos. O salimos, hablamos y enfocamos bien la polémica arbitral, que es lo que hacemos, o nos callamos. Después del partido ante el Villarreal, nadie nos puede acusar de calentar, presionar o buscar la polémica. Nadie. No hemos presionado a nadie de la competición. Pero no sé por qué, si es por el Madrid o por mí, siempre se nos critica. Hagamos lo que hagamos. En este último caso, no hay una palabra nuestra criticando al árbitro del Villarreal y creo que lo hemos hecho bien"

Recuerdo una frase de Bernd Schuster en otra conferencia de prensa en el Real Madrid hace no tantos años en la que decía "No hace falta decir nada más.". Pues eso.

jueves, 29 de marzo de 2012

Todos iguales.

Después del empate a cero en el día de ayer en San Siro, tras ver el famoso programa de televisión Punto Pelota y de ver comentarios de seguidores del F.C. Barcelona en twitter no he podido resistirme a escribir una nueva entrada en mi blog para intentar hacer ver al seguidor culé que, cuando a un grande (llamese Madrid, Barcelona, Manchester o Bayern) no le salen las cosas como quiere, todos al final acaban mostrando la misma cara (tanto el club como la afición).

Resulta que ayer el Barcelona consiguió un "malísimo" resultado (notesé las comillas y la ironía que reflejan estas) porque, según la prensa de Cataluña, el césped estaba en unas lamentables condiciones y la práctica del fútbol era poco menos que un pecado capital en dichas circunstancias. Algo que, en mi opinión, solo es una cortina de humo tejida por periodistas fanáticos (que igual que los hay en Madrid, los hay en Barcelona y en ambos bandos son igual de penosos profesionales) que, unidos a dos penaltis no pitados sobre Alexis y Messi, han encontrado su excusa del día para no valorar los aspectos futbolísticos que tanto les gusta resaltar cuando los vientos son favorables.

Resulta que ayer, los remates entre los tres palos fueron 3 a 4 y que las intervenciones de los porteros fueron 5 a 4. Partido igualado en cuanto a ocasiones reales. 0-0 por el gran día de los porteros o por los fallos de los delanteros. Eso mejor taparlo hoy que se ha empatado. Hoy no se habla tampoco de la famosa posesión de balón del Barcelona. 62,4% para el Barcelona por 37,6% del Milán. Parafraseando a Mourinho diré: ¿Por que? ¿Por que hoy no se resaltan las estadísticas del juego del Barcelona en la jornada de ayer? ¿Por que se habla del césped, del árbitro y no del juego cuando con los datos en la mano el Barça, en teoría, fue superior?. Yo les diré la respuesta: porque sin victorias, los "valors", las filosofías y las maneras únicas y exclusivas de jugar al fútbol desaparecen como por arte de magia.

El césped de San Siro de ayer es exactamente el mismo en el que los culés consiguieron una sufrida victoria por 2-3 en esta misma edición de la Champions durante la liguilla. Por aquel entonces, obviamente, nadie se quejó ni nadie le insinuó al conjunto "rossonero" cuando y como tenía que cuidar su alfombra verde. Unos poquitos halagos por rueda de prensa para el rival, hoy no hablamos de los árbitros y el equipo ha estado impresionante. El discurso del club y de su entrenador cuando ganan.

Cuando se pierde (o se empata, como en este caso) resulta que los famosos "valors" de los que tanto se presume por Can Barça y con los que intentan dar lecciones de humildad (falsa humildad) al resto del mundo se esfuman. Se culpa al empedrado, se habla de los árbitros (de manera menos directa y más maquillada que lo hace Mourinho, eso si), se va a presionar a los asistentes en la banda y hasta se permiten decirle a los contrarios en que condiciones tiene que estar su césped y cuando deben regarlo para que el Barcelona pueda desplegar su maravilloso sistema táctico y su filosofía de juego. Todo esto para luego permitirse el lujo de llamar a los rivales "llorones" y decirles "que no saben perder" cuando hacen exactamente lo mismo que ellos en similares circunstancias.

Al final, todos son iguales. Mourinho y Pep. Casillas y Valdés. Alves y Pepe. Cada uno en su estilo (falso o directo y sin tapujos). Pero iguales al fin y al cabo cuando las cosas no salen como ellos querrían. En definitiva, a nadie le gusta perder.