jueves, 29 de marzo de 2012

Todos iguales.

Después del empate a cero en el día de ayer en San Siro, tras ver el famoso programa de televisión Punto Pelota y de ver comentarios de seguidores del F.C. Barcelona en twitter no he podido resistirme a escribir una nueva entrada en mi blog para intentar hacer ver al seguidor culé que, cuando a un grande (llamese Madrid, Barcelona, Manchester o Bayern) no le salen las cosas como quiere, todos al final acaban mostrando la misma cara (tanto el club como la afición).

Resulta que ayer el Barcelona consiguió un "malísimo" resultado (notesé las comillas y la ironía que reflejan estas) porque, según la prensa de Cataluña, el césped estaba en unas lamentables condiciones y la práctica del fútbol era poco menos que un pecado capital en dichas circunstancias. Algo que, en mi opinión, solo es una cortina de humo tejida por periodistas fanáticos (que igual que los hay en Madrid, los hay en Barcelona y en ambos bandos son igual de penosos profesionales) que, unidos a dos penaltis no pitados sobre Alexis y Messi, han encontrado su excusa del día para no valorar los aspectos futbolísticos que tanto les gusta resaltar cuando los vientos son favorables.

Resulta que ayer, los remates entre los tres palos fueron 3 a 4 y que las intervenciones de los porteros fueron 5 a 4. Partido igualado en cuanto a ocasiones reales. 0-0 por el gran día de los porteros o por los fallos de los delanteros. Eso mejor taparlo hoy que se ha empatado. Hoy no se habla tampoco de la famosa posesión de balón del Barcelona. 62,4% para el Barcelona por 37,6% del Milán. Parafraseando a Mourinho diré: ¿Por que? ¿Por que hoy no se resaltan las estadísticas del juego del Barcelona en la jornada de ayer? ¿Por que se habla del césped, del árbitro y no del juego cuando con los datos en la mano el Barça, en teoría, fue superior?. Yo les diré la respuesta: porque sin victorias, los "valors", las filosofías y las maneras únicas y exclusivas de jugar al fútbol desaparecen como por arte de magia.

El césped de San Siro de ayer es exactamente el mismo en el que los culés consiguieron una sufrida victoria por 2-3 en esta misma edición de la Champions durante la liguilla. Por aquel entonces, obviamente, nadie se quejó ni nadie le insinuó al conjunto "rossonero" cuando y como tenía que cuidar su alfombra verde. Unos poquitos halagos por rueda de prensa para el rival, hoy no hablamos de los árbitros y el equipo ha estado impresionante. El discurso del club y de su entrenador cuando ganan.

Cuando se pierde (o se empata, como en este caso) resulta que los famosos "valors" de los que tanto se presume por Can Barça y con los que intentan dar lecciones de humildad (falsa humildad) al resto del mundo se esfuman. Se culpa al empedrado, se habla de los árbitros (de manera menos directa y más maquillada que lo hace Mourinho, eso si), se va a presionar a los asistentes en la banda y hasta se permiten decirle a los contrarios en que condiciones tiene que estar su césped y cuando deben regarlo para que el Barcelona pueda desplegar su maravilloso sistema táctico y su filosofía de juego. Todo esto para luego permitirse el lujo de llamar a los rivales "llorones" y decirles "que no saben perder" cuando hacen exactamente lo mismo que ellos en similares circunstancias.

Al final, todos son iguales. Mourinho y Pep. Casillas y Valdés. Alves y Pepe. Cada uno en su estilo (falso o directo y sin tapujos). Pero iguales al fin y al cabo cuando las cosas no salen como ellos querrían. En definitiva, a nadie le gusta perder.

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