Decía que me ha parecido un buen día para estrenar mi nuevo blog. Hoy, 18 de agosto de 2011, estamos de resaca. De resaca Supercopera. Y de resaca de una Supercopa de España que enfrentaba nada más y nada menos que a los dos grandes de nuestro fútbol: Real Madrid y F.C. Barcelona.
Vaya por delante que yo prefiero quedarme con la gran eliminatoria que nos han ofrecido ambos equipos. Para mí, el Real Madrid en cuanto a juego ha sido superior tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Pero también es cierto que el Barcelona tiene en sus filas al jugador más determinante del momento y, aunque su equipo no haya estado a la altura, él si lo ha hecho. Todos deben adivinar de quien estoy hablando. Si. Lionel Messi.
Este argentino de 23 años (el cual ha ganado los dos últimos balones de oro) se ha bastado y sobrado el solito para derrotar al Real Madrid. Cierto es que en el partido de ida no hizo un gran encuentro y que en el de vuelta no fue tan espectacular como suele serlo. Pero... 3 goles de los 5 marcados por el Barcelona. Sin hacer demasiado, 3 goles, 3 (como se diría en términos taurinos). Estos genios son algo contra lo que no hay sistema táctico, estrategia o entrenador que pueda luchar. Es muy bueno y él ha decidido al campeón con un par de genialidades a pesar de ser su equipo inferior fisicamente y en juego al rival. No hay más.
También es cierto que, a pesar de que el Real Madrid fue superior, hay que hacer un poco autocrítica. La defensa en el partido de vuelta fue un coladero al que se le ganaba la espalda con demasiada facilidad. El primer gol de Iniesta en el partido de ayer es una buena prueba de ello. Para seguir con la autocrítica, alguien debería decirle a Sergio Ramos que debe de espabilar notablemente, porque tiene cualidades para ser uno de los grandes defensores de la historia de nuestro fútbol, pero no las está aprovechando. Siempre he dicho, y lo mantengo, que me gusta más jugando como central. Comete muchos menos errores y se le ve más seguro en esa posición. Y para finalizar, ni Coentrao es mediocentro, ni a Cristiano Ronaldo tiene que permitirsele hacer todo lo que le de la gana en el campo. Las innumerables pérdidas de balón del 7 ayer por intentar hacer siempre los mismos regates son algo que hay que hacerle corregir. Con todo y con eso, tampoco fue de los peores. Marcó un gol y tuvo un par de ocasiones que pudieron también acabar en lo mismo. Una nada más empezar que sacó Valdés y otra que se estrelló en el larguero de la portería blaugrana. Es otro genio como Messi, pero un escalón por debajo del de Rosario en estos momentos.
Lo único que le sobró a esta Supercopa fue el bochornoso espectáculo del final. Messi consiguió el 3-2 que daba el título al Barcelona en el minuto 88. En el descuento, ya estaba montada. Marcelo dió la patada de la impotencia a Cesc y todo el banquillo azulgrana se tiró al campo como si lo hubieran matado. Los madridistas fueron al tumulto y... bueno, el resto ya lo conocen casi todos.
No voy a defender ni la patada de Marcelo ni el "ataque" de Mourinho sobre Tito Vilanova ni tampoco ciertas entradas que hizo Pepe. Pero tampoco voy a defender el puñetazo de Villa a Özil que terminó con ambos expulsados (el alemán es el primer jugador expulsado de la historia por ser agredido. Inaudito). Como tampoco voy a defender el hecho de que todo el Barcelona entrara al campo después de la entrada. Marcelo hace una entrada agresiva y desmesurada. De acuerdo, expulsión y a la ducha. Nadie tiene por qué ir alli y empezar una batalla campal dentro del terreno de juego. El árbitro ya había hecho lo que tenía que hacer. Lo de entrar todo el banquillo al campo sobró. Igual que sobra lo de simular en exceso cada patada que daban los blancos como si cada acción fuera una rotura de pierna o un codazo en la cara. Eso tampoco es fútbol y tampoco esta bien hecho. Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son los mas malos del mundo mundial.
Al final, con todo esto, se nos olvidó que vimos una gran Supercopa de España en cuanto a lo futbolístico se refiere. Y, desgraciadamente, se nos olvida que el fútbol debe ser una fiesta, algo para pasarlo bien. Que cada uno apoye a los suyos, que cada jugador lo haga lo mejor que pueda en el campo. Pero que no se nos olvide que esto es deporte y esta hecho para disfrutar todos, seamos del equipo que seamos.
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